martes, diciembre 27, 2005

Meditando: un día introspectivo


HOY NO QUIERO ESCRIBIR...quizás más rato, quiero dormir y dormir.

lunes, diciembre 26, 2005

Valor de Valores: Ta Mare!


Ya estoy pateando la perra denuevo, tengo 0 peso en la cuenta y 300 pesos en la cartera....Me independicé hace unos meses, viviendo sola, haciendo lo que se te pare la cola, regio por mi, claaro, pensando obviamente que el sueldo de mi pega anterior era una cifra de "transito"... yaaa, estoy empezando recién, esto me sirve para aprender, y bla bla bla. Pero resulta que ahora TENGO QUE VIVIR!!!! Hoy hablé de platas en mi nueva pega, que la encuentro bacan de verdad, casi la pega soñada, pero con suerte haré el sueldo mínimo a fin de mes "Esto es por ahora Tere, probemos, presentemos más proyectos, no tenemos más presupuesto pero queremos que trabajes con nosotros! y yo "Bueno ya, igual, pero en Marzo hablamos denuevo ¿ya?", cerré la puerta y me fui con el cerebro bombeando sangre imaginando cómo le digo a mi señora madre: vieja, me podi dar unos meses más de mesada?Valor, vergüenza y más valor. Ahora tendré que ser barsa como todo el mundo, comer de mi hermana, vestirme de mi madre, carretear de mis amigos (difícil, muy difcil)... La verdad es que esta situación me conflictúa profundamente, una amiga me decía en broma "buscate un mino con plata" siii claro, dejame salir a la esquina y me lo traigo pa la casa ¿DONDE ESTAN? ¿POLOLIEMOS? !SÍ TE ACOMPAÑO A PUNTA DE CANA POR EL WEEKEND! adonde la viste, hace años que se decidí que mi vida la levantaría sola y como paradoja, me ha mandado puros muertos de hambre que me entregan su "amor"...pero nadie vive sólo de amorsh...mantenerse sola es casi tan difícil como tener calugas en la guata...si alguien que lee esto quiere mandarme unas luquitas, top, que se contacte, encantada le doy mi cuenta pa que me deposite (y si está rico, vemos como le devolvemos el favor)...

domingo, diciembre 25, 2005

Carta de Pedro Lemebel a Sebastián Piñera

Se remata lindo país

Pedro Lemebel

Demasiado barato quiere comprar este paisito, don Piñi; usted que va por la vida tasando y preguntando cuánto vale todo. Y de un guaracazo se compra medio Chiloé, con botes y palafitos incluidos. Con cerros, bosques y ríos, hasta que se pierde la mirada en la distancia, le pertenece a usted.

¿Cómo puede haber gente dueña de tanto horizonte? ¿Cómo puede haber gente tan enguatada de paisaje? Me parece obscena esa glotonería de tanto tener.


Me causa asombro que, más encima, quiera dirigirnos la vida desde La Moneda.

Muy barata quiere rematar esta patria, don Piñi, y sólo con un discurso liviano de boy scout buena onda. Pura buena onda ofrece usted, don Piñi boy, como si estuviera conquistando al populacho con maní y papas fritas. Nada más, el resto pura plata; empachado de money, quiere pasar a la posteridad sólo por eso. Porque cuando cita mal a Neruda se nota que a usted le dio sólo para los números y no para la letra.

Es decir, usted es puro número y cálculo, señor Piñi, poca reflexión,

Poco verbo, poca idea, aunque esa es la única palabra que usa entre sus contadas palabras efectistas. Buena onda y futurismo. Las heridas se parchan con dólares. La memoria queda atrás como una tétrica película que olvidar.

Sin vacilar marchar, que el futuro es nuestro (parece himno de la juventud nazi). Así arenga usted a este pueblo embelesado con los adelantos urbanos hechos por la Concertación. Nadie sabe para quién trabaja, y usted la encontró lista.

O sea, usted se pasa de listo, don Piñi. Quiere hacernos creer que siempre fue demócrata, pero lo recordamos clarito sobándole el lomo a la dictadura, haciéndole campaña a Büchi, amigote de la misma patota facha que le anima la campaña. Los peores, la gorilada del terror. Parece que este suelo nunca aprendió la lección, ni siquiera a golpes, y con facilidad se traga el sermón de la derecha pinochetista, ahora remasterizada con piel de oveja neoliberal. Pero son los mismos de entonces, soberbiamente gozando los privilegios de la democracia que conseguimos nosotros, y sólo nosotros, porque también yo dudo que en el plebiscito votara que no simpatizando por la derecha. Mire usted qué fácil le resultaba tratar de transformar el Mapocho en un Sena con sauces. Puro arribismo, intentar domesticar con terracitas y botecitos parisinos a nuestro roto Mapocho, quizás lo único rebelde que le va quedando a esta ciudad. Qué delirio, míster Piñi, ¿por qué no se va a Europa si cacha que nunca va a poder blanquear la porfiada cochambre india de nuestra raza? Quizás todo el país se acuerda de usted formando parte de la nata panzona del derechismo empresarial. Por entonces, en aquella época de terror, quien hacía fortuna de alguna manera era a costa de las garantías de la represión. Usted llenaba sus arcas, don Piñi, y nosotros sudábamos la gota gorda, o la gota de sangre. Fíjese que no se nos ha olvidado, y nunca se nos olvidará, aunque a usted le reviente que el pasado aflore cuando menos se lo espera. A usted ni a sus yuntas de pacto les conviene el pasado, por eso miran turnios y amnésicos al futuro.

Su discurso Disneyworld, míster Piñi, no resiste análisis, y sólo el arribismo miamista de algunos chilenos le compra su receta de vida fácil, su filosofía banal de texano paticorto. Usted me recuerda a Bush, a Menem, Piñito. Es la nueva derecha titiritesca y farandulona. Puro show, pura foto tecnicolor de mundo feliz con sus sombreros republicanos en el Crown Plaza. Pero le falta la cultura a su centroderecha inmediatista. No hay peso intelectual en su carnavaleo de propaganda. Nada más que modelos tetudas y parientes de hippysmo revenido. Demasiado barato quiere rematar este país, Piñito. Ni siquiera basta con su cátedra fantasma en las aulas de Harvard. Tampoco, usar de propaganda la limosna que puso por mi amiga Gladys en sus últimos momentos; eso es muy feo, y de mal gusto. Sobre todo para usted que es tan humanista cristiano. Porque usted es pillo, Piñín. Quiere sacar adherentes de todos lados, como si este país fuera sombrero de mago. Lástima que la oferta de su vanidosa feria de variedades huele a ventaja populista. Nada más, don Piñi; el resto, esperar con cueva lo que ocurra en el transpirado enero.


Pedro Lemebel
diciembre de 2005

Rapa Nui, La isla de la música.






Isla de Pascua es autónoma, dejando de lado la política gubernamental de Chile, Rapa Nui es pura polinesia. Desde la bajada del avión los pulmones se recargan de un aire nuevo, húmedo y tibio, la retina se recarga de distintos tonos de verdes, cafés amarillos y rojos. El oído se calma, hay más silencio y la visión de 180 grados se hace imprescindible. Hay tanto que ver y sentir que sin duda un mes de estadía no se hace nada y el enamoramiento es inminente. Ya tenemos información sobre Moais, cultura, historia, fiestas, tradiciones y hasta han aparecido teorías de ocupación extraterrestre (cuando no). Este montón de palabras que se aprestan leer no pretende encontrar la profundidad máxima ni perfilar a cabalidad lo que significa ser Rapa Nui, sino busca simplemente la honestidad de lo pequeño, lo cotidiano, los detalles y sensaciones. Y qué mejor que la música como vehículo, idioma universal y único que se respira en cada rincón de la Isla sin excepción.

Mientras espero que salga mi mochila entre franceses, cowboys australianos, argentinos, los infaltables japoneses y por supuesto la señora chilena que se pone adelante tuyo como si estuvieran regalando una canasta familiar, me doy cuenta que los puestos de ventas se van cerrando con una urgencia inusitada. Afuera la gente se agolpa con carteles y collares de flores. Un hombre alto y grueso vestido de impecable guayabera adivina el signo de interrogación de mi cara y me pregunta donde voy. Yo le respondo que ya tengo alojamiento, el repite paciente la pregunta y yo le respondo simplemente: donde el Javi – Ah sí, ahí esta- señala. En Rapa Nui todos se conocen, saben de donde son, qué hacen y con quién andan, pueblo chico infierno grande dicen por ahí. El hombre voltea la mirada y señala a un chico alto de pelo largo en traje de baño y sin zapatos que se estira para adivinar quién seré yo. Javier Hereveri baila hace 7 años en el conjunto musical Kari Kari, uno de los pilares culturales que actualmente posee la isla. Su cuerpo tatuado por todos lados, no difiere del resto de sus congéneres. Lo llamo, se acerca y me entrega un collar de flores, signo de bienvenida. Rápidamente me saluda con una amplia sonrisa mientras me sube a mi y mi maleta a la camioneta. Yo trato de abrir los ojos para retener imágenes de las calles húmedas de adoquines adornadas con hojas de plátanos y arbustos rojizos. El Javi me va mostrando a toda velocidad los lugares de “carrete”, los ciber café, luego la iglesia, bajamos, doblamos y llegamos. Todo está relativamente cerca, distancias caminables donde la bicicleta es la mejor compañía para cualquier turista.

LA TAPATI

La casa de Javi, es una típica casa Rapa Nui, absolutamente funcional y adornada por el paisaje: jardines frutales, boyas, más un jeep de los años 60 aprostrado en la entrada de la casa. Javier me da 5 minutos para alistarme -porque ya empezó la fiesta- vestido de jeans y camisa floral, me lleva al escenario donde se presenta la Tapati Rapa Nui 2005, una fiesta de casi dos semanas donde se vuelca el esfuerzo de un año por parte de las familias de las dos candidatas a reina y de toda la comunidad que participa entusiasta sin condición de edad o sexo.
La primera impresión es asombrosa. Un escenario elevado al lado del mar, completamente hecho a mano y pintado por los mejores artistas de la isla que fieles a las leyendas representan sus antepasados: hombres guerreros (Matato´a), mujeres hermosas, peces, todo esto coronado por una tortuga gigante que lleva en su caparazón una mujer tallada en piedra con un ave en su brazo. Más atrás está la carpa con los equipos de sonido que, sin contar algunas fallas momentáneas, sonó a la perfección. En las tablas un grupo de adolescentes vestidas con sus trajes típicos recitan en Rapa Nui mientras arman con sus dos manos y un trozo de hilo, formas simétricas perfectas que representan leyendas y enseñanzas, como la antigua televisión. Ya desde esta ancestral práctica las notas musicales se dejan caer en un ritmo constante a través de las palabras Rapa Nui de las chicas. Luego la competencia de cuerpos pintados, donde nuevamente se recita el porqué de cada línea en el cuerpo.
Habrán unas 1000 personas dando vuelta toda la noche alrededor del escenario y los Hare Mauku (casas de paja) o ramadas que están ubicadas en una esquina a lo largo. En los Hare Mauku se venden anticuchos, empanadas, ceviche, sándwiches y obviamente mucho alcohol. Funcionan 24 horas seguidas, las dos semanas que duran las celebraciones. Recorriendo estas casas de paja y el escenario, se descubre fácilmente que si bien la Tapati es una fiesta para todos, principalmente es para los mismos Rapa Nui y muchas veces no escatiman en hacerlo notar. El turista debe ser respetuoso de su cultura y si te llegas a equivocar no dudarán en corregirte o simplemente despreciarte con la indiferencia. Sí, hay que decir que no es fácil ser un turista continental en la isla al principio, hay que acostumbrarse a los códigos que si bien parecen intrincados, son más simples de lo que uno piensa: es blanco o negro, directo y al hueso.
Mientras los niños corren detrás de unos globos alargados de aire enormes, los adolescentes se juntan entre grupos de chicas y chicos y el resto toma y come. Por ahí salen algunas guitarras y ukeleles, inevitable explosión en cualquier lugar de la isla ya que la música brota igual que las palabras. “Todos” bailan, cantan o tocan algún instrumento, y ojo que me arriesgo a decir “todos” porque no tengo registro de haber conocido a más de tres o cuatro personas que no lo hicieran.

EL BAILE

Cuando termina el show es hora de bailar. La discoteque durante la Tapati fue la Toroko, bastaba sólo cruzar la calle y listo. Afuera, repartidos en grupos, los jóvenes se toman un trago, fuman y conversan repartidos en los pastos aledaños. El automóvil de carabineros se preocupa de recoger los conos de tránsito y retirarse, no es mucho lo que tienen que hacer ahí. Los continentales tire, o burlescamente mauku (pasto), se van mezclando con los isleños aunque fácilmente las caderas más tiesas determinan la procedencia. La música suena fuerte, la gente baila y circula mientras siguen tomando y subiendo la adrenalina. Muchos isleños llegan a caballo, sin montura, andan sin zapatos o con hawaianas o bototos de trabajo. Los pantalones siempre están arremangados y sus cabezas lucen pañuelos o poleras amarradas. Las mujeres adornan su pelo suelto con flores. Muchos hombres se ponen los cinturones de trabajo (para evitar lesiones) como prenda de vestir arriba de las chaquetas militares. Es que los rapa nui les gusta ser “comando”, y ciertamente lo son. Ya en la disco, el aire se pone denso, caluroso. La agilidad y efervescencia Rapa Nui se mezcla con un aire sensual que se hace irresistible y sorpresivo para los continentales que miramos con timidez. Hay que mirar para aprender cómo bailar. Es difícil, hay que soltarse, saltar, mover y descolocar la postura rígida que molesta como marca de nacimiento. Se oye una mezcla entre tecno house, grupos locales que mezclan lo tradicional con el rock, pop, reggae y country. Sin embargo, el ritmo que comanda la sensualidad y la danza es el Zouk o Zuku, música proveniente de África que ha pasado por manos brasileras también. Es un poco parecido a la lambada pero más rítmico, donde dos cuerpos se vuelven uno al son de las guitarras, protagonistas melódicas de cada tema. Al Final de la noche, la fiesta continúa en las playas, o casas de los isleños…Yo, exhausta, me voy a dormir, mientras planifico mi paseo del otro día que sin duda, será maravilloso también.


LA INDUSTRIA MUSICAL


La industria musical en Isla de Pascua es sana y en expansión. Lo mejor de todo es que funciona tanto a nivel de producción como de consumo y cuando sucede esto es porque a la música se le ha dado el sitial que le corresponde como esencia social, por decir lo menos. Todos los discos que salen a la venta en la Isla son consumidos por los mismos isleños mas los turistas que, enamorados, se llevan en la maleta recuerdos de sus vacaciones con cada tema que, por cierto, se escuchan a cada segundo en los circuitos locales. Si lo ponemos en términos numéricos, tan de moda en estos días, la proporción de estudios de grabación per cápita entre Santiago y Hanga Roa es casi similar sino mayor en nuestra polinesia. Para una población aproximada de 3.500 personas, existen tres estudios comerciales equipados con la mejor tecnología más otros tantos centros de grabación privados que producen independientemente. Una cifra nada despreciable para nuestros ojos capitalinos donde impotentemente vemos como buenos músicos deben abandonar su pasión porque lisa y llanamente no se pueden ganar la vida o lo que es peor, se les hace un mundo hacer carrera. En Rapa Nui los discos se venden o mejor dicho, se compran, en supermercados, tiendas de souvenir, restaurantes o simplemente por mano. No es extraño encontrarse con los mismos integrantes de los grupos musicales ofreciendo sus CDs a los turistas en restaurantes y bares regalando, de paso, una grata conversación ¿Qué más se puede pedir? Los circuitos musicales son variados y numerosos, desde restaurantes que acomodan una esquina para dos voces, una guitarra y un ukelele, hasta pubs, como el `Topatangi´ ubicado en la calle principal, que cuenta con un escenario, bailarinas y un show de calidad con equipos de sonido que dejan pequeños a muchos locales nocturnos del continente. Sin contar la Tapati Rapa Nui 2005 y un Festival de la Canción que se hace en invierno, donde las nuevas producciones se muestran en vivo para un público que, sin duda, es mucho más bravo que los monstruos de mil Quintas Vergara.

La efervescencia musical no es nueva en Rapa Nui ni es producto de una casualidad o de las nuevas tecnologías, ha estado presente en cada rincón de la Isla desde tiempos inmemoriales. Y es que la música es y fue la escritura en Rapa Nui. Todas las enseñanzas, historias, leyendas y vivencias se transmitían de forma oral musicalizada y se sigue haciendo hasta el día de hoy. Desde esta perspectiva, la música es Rapa Nui es el motor de este ombligo del mundo y lo seguirá siendo siempre. Los pascuenses cantan, bailan y tocan instrumentos como respiran desde la cuna hasta que se mueren. Los primeros instrumentos que existieron en la isla y que se tiene antecedente eran la voz y las piedras como percusión, más un hoyo en la tierra cubierto con una placa de piedra laja donde el sonido se esparcía como el bombo actual. Estás técnicas ancestrales se siguen utilizando musicalmente en algunos temas tradicionales, agregándole además la fusión de nuevos instrumentos llegados desde la polinesia y Europa desde finales del 1800 y principios del siglo XX. El acordeón fue uno de los primeros invitados cuando la isla aun era una hacienda ovejera-ganadera y con él la influencia de los corridos mexicanos, la música country y los clásicos escuchados por los explotadores europeos y luego norte americanos. Incluso existe el tango Rapa Nui, una exquisita fusión entre la pasión trasandina y la delicadeza que el punteo de una guitarra rapa nui entrega. La historia de esta particular amalgama se remonta a principios del siglo pasado, cuando llegó a la isla una vitrola que tenía como único repertorio un disco de tango. Y es que los pascuenses tienen esa capacidad de adaptación y apropiación de las influencias tan necesaria en estos días cuando todo entra como un tsunami sin la conciencia de antaño. Otro ejemplo de la creatividad y adaptación que la necesidad de vivir en una isla obliga, se dio con la guitarra que llegó por ahí por los 40`s de la mano de unos tahitianos que pasaron por la isla. Los Rapa Nui quedaron entusiasmados con este instrumento y decidieron copiarlo. Tan bien les fue que la música actual de la isla no se entiende sin los sonidos que emanan de estas seis cuerdas. En los 60`s y 70`s el rock clásico hace su entrada de la mano de Los Credence, Led Zepelin y Ac Dc entre otros. La sicodelia también se hizo presente en Rapa Nui dejando su rastro en la música hasta hoy. No es raro encontrarse con músicos que se quedaron pegados con el look setentero. Sopsi, es uno de ellos, impresiona arriba del escenario de la Tapati con su pelo largo aleonado, un cintillo alrededor de la cabeza, pantalones ajustados y una impecable guayabera, cantando con una voz raspada y rocanroleada sus temas rapa nui hasta dando el pasito de Angus Young de Ac Dc. Ya en los 80 y 90, empezaron a llegar las baterías, guitarras eléctricas micrófonos y amplificadores. También los ritmos Reggae, poperos y ritmos africanos como el Zouk, danza obligatoria en las discotecas de la isla. Sin embargo el método artesanal de grabación seguía siendo el más sencillo: un mini componente, un casete, rec y a cantar. Uno de los últimos invitados imprescindibles a la fiesta musical fue el ukelele por ahí por 1995. Desde la segunda mitad de los preciados 90`s se comienza a hablar de industria musical tal cuál la conocemos. Pero esta historia tiene muchos matices y actores que ameritan una detención y una comprensión crítica que sin duda da la forma necesaria para entender este mundo musical.

EL PROBLEMA CULTURAL

Julio Hotu o Tito Varua (apodado así por su conjunto del mismo nombre), músico y maestro en la isla, es uno de los lideres de opinión a la hora de hacer un análisis más profundo de lo que significa ser músico y persona en Rapa Nui. De risa amable y conversación ágil, a sus 42 años tiene una idea fija: recrear los grupos folclóricos de antaño. Me recibe en su sala de música donde enseña a las nuevas generaciones el amor por el idioma, en dramática desaparición, a través de la música. Tito ama tanto la música y sabe por qué: tiene recuerdos de sonidos de guitarra antes incluso que imágenes “Yo le preguntaba a los viejos y claro, me contaban que me ponían en un cajón al medio de su taller de tallado mientras otros cantaban para alivianar el trabajo”. Así el pequeño Tito fue creciendo, transformando bolsones de cuero, de los que se usaban en los 60`s, en tambores y aprendiendo de los koros y nuas (los adultos y ancianos) las canciones y bailes “Antes, hasta los 70`s, la música era una escuela viva, los grupos folclóricos eran grandes donde toda la familia participaba y los viejos te iban enseñando en la marcha. Después los viejos ya no bailaban y se dedicaban a cantar y enseñar para que los más jóvenes entráramos al grupo de lleno”, pero todo sueño tiene final. En esa época llego un grupo de continentales que, asociados con algunos isleños, le dieron un vuelco estético a la cosa, todo en pos del turismo. Claro, los grupos tribales tenían mamás y papas que bailaban y cantaban y para algunos no se veían bonitos bailando y sus voces raspadas no servían a la hora de mostrarle al turista la `belleza´ rapa nui “El turismo nos ha delimitado, en los 80 y 90`s se quería presentar lo más bonito y lo viejo para la casa. Y los guardamos como archivos, pero esos archivos no funcionan como libros o disquetes, ellos funcionan vivos y de a poco se van olvidando de las cosas o se mueren”, comenta con un dejo de impotente culpabilidad. Pero Tito no se queda con los brazos cruzados y nos se cansa de expresar su solución que tiene que ver con mirar más allá de la punta de la nariz “Acá en la isla estamos tratando de frenar la influencia por al puerta grande pero resulta que por al ventana entra pura basura nomás, estamos tratando de tapar la ola con la tabla de surf , pero lo que hay que hacer es apropiarse de la ola, subirse y surfearla hacia donde nosotros queremos” y es bastante sensato su planteamiento aunque no compartido por muchos isleños que se niegan a aceptar lo foráneo por el justificado temor de perder su identidad. Claramente con el retiro de los viejos, los Rapa Nui perdieron parte importante de la historia musical, pero no perdieron su pasión y las ganas de las nuevas generaciones por preservar lo antiguo y fusionarlo con lo moderno.

LOS MATATO´A (Guerreros)

Si vieron Iorana, telenovela de TVN, se acordarán del tema principal, bueno, los autores fueron un grupo de jóvenes con ganas de cantar y la ingenuidad de no entender una industria fría que si bien les otorgó el privilegio de ser los primeros isleños en grabar un disco en estudio, sólo les remuneró 100 mil pesos a cada uno y luego de darse cuenta y regañar les pagaron unos vergonzosos 500 mil por el derecho de autor de los temas de Iorana. Pero para Hugo Teave, integrante de Matato´a, aunque no integraba el grupo en ese entonces, le parece que la experiencia con el canal estatal fue una dolorosa pero buena manera de aprender a manejarse y exigir los derechos de los músicos. Además les enseñó cuán bien podía llegar a sonar la música con un poco de ayuda de la tecnología, en palabras del mismo Teave “sonaba como un disco americano, era algo que nunca antes habíamos escuchado”..Con el dinero que ganaron invirtieron en equipos de punta que llevaron a la isla, la música en vivo y en estudio ya no sería la misma en Rapa Nui “Con la nueva tecnología aprendimos a cantar despacio, a usar nuestra propia voz, a no tenerle miedo al micrófono”, explica expresivamente Hugo sentado cómodamente en su sillón, agrega que además creativamente aprendieron a usar los quiebres rítmicos, el silencio, y los cambios armónicos en cada canción. Su primer disco ` Tama´i´ los consagró como un grupo musical de tomo y lomo. Es una producción redonda y coherente que marca la tónica de lo que sería el contenido de las próximas producciones musicales en la isla: temas tradicionales reinventados, creaciones propias cantadas en rapa nui, alguna que otra canción en español, todo con una calidad creativa y musical muy particular digna de ser explorada por todo aquel que se sienta amante de la música. Su líder Keva Matato´a se ha encargado de producir hasta la fecha 4 discos independientes que se venden en Europa y la Polinesia. Con el continente no hay conexión. En el 2003 EMI sacó al mercado `Fusión Natura´, pero el disco no funcionó. Hugo Teave se lo atribuye “a la poca difusión por parte del sello y a la nula capacidad de arriesgarse con nuevos contenidos musicales”. Su último disco `Tatoo´ aun se está vendiendo mientras preparan su nueva producción y pronta gira por Europa (Para los músicos y bailarines rapa nui las giras por Europa están a la orden del día). Mientras los Matao´a descansan acampando en Anakena con sus familias y amigos, disfrutando de la naturaleza y la buena onda de la Isla. Como todo pascuense, relajado y en sintonía con su tierra.

LAS NUEVAS APUESTAS

Mauricio Romero, el `pelao´, es dueño de Mata´u Producciones, uno de los estudios de grabación de la Isla y aunque recién está empezando, la demanda es fuerte. Mauricio es continental, fue guitarrista del “Dogma” y luego de “Excecreitor” hasta que se enamoró y se fue a la isla. Por las noches trabaja como guardia de seguridad de la Piriti, la disco de moda este verano, y en el día le da rienda suelta a su experiencia como sonidista en su estudio. Él nunca pensó llegar a amar tanto la isla y que además ésta le ofreciera en cambio la satisfacción musical que ahora tiene. Trabajólico, toma café y fuma Malboro rojo todo el día excepto cuando está con su bebé en sus rodillas mientras perillea al grupo local de turno. O`Hiro Hiro (Tornado) es uno de los conjuntos que debutan junto con él. Los chicos no tienen más de 22 años, pero al escucharlos demuestran que su escuela, como todo rapa nui, lleva años de gestación. Pablo Allendes Tuki tomo la batería hace un año y hoy la toca a la perfección. Mientras graban las bases de percusión, el vocalista Jorge Tuki y Mauricio están atentos a cada golpe de la baqueta y aunque hace mucho calor, ellos ni se inmutan. Pablo sale de la sala acalorado pero conforme. Es que esta a “nueva guagua” en palabras del `pelao´ le tienen fe. Jorge me cuenta que los Koros (tíos) han recepcionado muy bien su música y los han apoyado un cien porciento: no por nada son número estable en el `Topatangi´, uno de los pub responsables de la difusión musical de Rapa Nui.
También por el estudio se pasea nuestro viejo amigo Julio Hotu, o para ser fiel a la tradición de los apodos que impera en la isla, Tito Varua. Él graba su tercera producción como `Varua´ (espíritu) con su grupo soñado, uno donde participan sus hermanas, hermanos sus hijas y sobrinas y los màs increíble pero consecuente con la postura de Tito, la percusión está a cargo de Javier Navarro un niño de doce años. Javier salta en la conga, es un juego para él, pero deja a todos los adultos boca abierta: entra al estudio, graba de corrido y el resultado es tan bueno que queda de inmediato mientras los otros integrantes llevan horas en lo suyo. Tito está contento y orgulloso me muestra su Zuok, o Zuku, el primero compuesto en el idioma Rapa Nui, siguiendo con la idea de hacer propio lo foráneo. Tambièn me entrega un pedazo de papel con la letra de una canción que compuso unas noches atrás antes de salir de fiesta. Paciente me la traduce y así me termino de dar cuenta que la música en la isla es una extensión de sí mismos y en ritmo reggae dice algo así: “Taxi, taxi, tráeme un copete. Taxi, taxi, yo te lo pago. Quiero ir a divertirme toda la noche, Taxi Taxi ven por mi”… ¿Qué más genuino que eso?

sábado, diciembre 24, 2005

Carrete Canabideño: un espacio democrático.


Hay dos carretes tóxicos: los emparejados calugientos, donde las parejas se mueven como imán de un lado para otro sin dejar de marcar territorio o competir por la mayor felicidad en sus relaciones, o los eventos sociales donde se invitan a grupos totalmente distintos que no se pescan y el anfitrión tiene que sufrir por dividirse en mil. Ayer fue un caso muy distinto y grato y todo gracias a una cosa: la piscola a destajo. Vamos dejando promos en la mesa y dale que llega la gente desde las montañas, los submundos, las distintas tendencias, portes y colores, y poco a poco la magia de navidad se hace sentir entre lenguas torpes, risas dignas de La Vega y alguno que otro canturreo de la barra de turno...bonito, relamente conmovedor. Las masas migratorias que "casualmente" se agrupan todos en el balcon (lease entre líneas el motivo), ocupan piezas y baños dejándo copete hasta en el techo, los tazones, tazas de café y vasos plásticos que contienen la helada piscola que no alcanzó a ser vertida en el elegante recpiente de vidrio. Los bailes improvisados de los más prendidos y jugosos (entre ellos yo por supuesto)...pero lo más agradable es el momento de la sinceridad: !Pucha que te quiero amiga!!Weon, vos soy el único que me entendí! !te tengo que decir algo, te encuentro super ricaaa! y así, la democracia se hace sentir realmente, cuando la fauna se relaja y baja la guardia, cuando nos miramos a los ojos (rojos) y nos decimos un gran !SALU AMIGOS! (lease con lengua adormecida)...Agradezco a todos, a mi familia, a mis amigos por acoger mi invitación, relajarse y carretear como Dios manda.

viernes, diciembre 23, 2005


Vooolarée, OuóooOOo...Cantáreee, OoÖo...

Valor de Valores...el comienzo.

Fui a ver King Kong: valor.
No lea esta columna si aun no la ve…contiene información confidencial…si ya se impregnó de kingconismo, reflexione sobre estas próximas palabras ¡Por Favor!
Llegamos a la sala, repleta, (sólo a mi se me ocurriría ir al cine un domingo en la tarde) quedamos en la primera fila de las laterales, donde no ves nada. Aparte de la tortícolis, atrás mío había una pareja de pololos unineuronales, ruidosos y calugientos, y no es que los odie de por si, ni que yo sea una amargada falta de amor, pero el problema era que la tontona no dejaba de patearme el asiento. Cuando estaba a punto de acriminarme vi lo que nunca pensé ver: una luz incandescente… ¡No, no puede ser! ¿Oruga, viste lo que yo vi?...la Oru me miró ¿Era un flash? Y sucedió de nuevo…, no podía ser, pero lamentablemente mi temor se materializó en la forma de un gordito de pelo engelado que estaba sacando fotos a la pantalla ¡Por Dios! ¿Quién puede sacar fotos en un cine a esta altura del milenio?....valor. ¿Es que no hay conciencia social? Y empiezas a voltearte y vez que tranquilitos de la vida, atienden sus celulares, hacen callar a los cabros chicos a chuchada limpia, y lo peor del mundo: ¡Aplauden al final!...
Bueno, eso es lo que me contó mi hermana que se encaramó sola a un mejor asiento. Con la Oru no aguantamos, nos fuimos, a 15 minutos del final porque nuestro balance emocional corría serios riesgos con tanta webada junta.
Pero no quiero destrozar la película sin tener el placer de explicar algunos hitos desconcertantes. ¿Por qué asumimos como humanos que un mono gigante se va a calentar con la rucia de turno? Que patúdos ¿A ti te enamoraría un mono peludo enano que te baile? NO…bueno, igual esa era la historia original y todo, el romanticismo de Hollywood y bla bla…Pero ese argumento no basta cuando vemos que los héroes eran un grupo de mercenarios que se dedicaban a traficar animales en jaulas adormecidos con cloroformo…cruel, atrozmente cruel…El contexto en que fue concebida la obra original, era a principios del siglo XX, donde las prácticas de sometimiento expansionistas no tenían oposición alguna, entonces ahora entregar tanta mierda masiva a mentes de niños y otros que muchas veces no ocupan los filtros lo encuentro una falta de conciencia social del porte de un buque… Valor.
No, no es bacán andar invadiendo, quitando territorio y matando al por mayor con sus “armas” a los indígenas zombies…ellos estaban regio sin los visitantes. Se comían a algunos, colgaban a otros para congraciar y al de turno, se lo zampaba el Rey. Listo, así era nomás ¿Y que me dicen del lindo de la historia? Un guionista narciso que luchó con cuanta tontera para que al final compartiera a la lola con un mono gigante. Si mal no recuerdo fue en esa escena cuando mi paciencia se agotó, imaginen… el joven guía a un Kong enfurecido por las nevadas calles de Broadway en su auto para que encuentre a su amada y calme su dolor luego de arrancarse de un teatro donde lo tenían amarrado ¡a Kong, que se piteaba a tres dinosaurios al hilo! …Además, ¿Qué gallo le entrega en bandeja su mina al otro? Está bien que King esté bien dotado, pero por favor… ¡seamos realistas!...King Kong fue para mi una cantidad de estupideces dentro de una estructura dramática larga….larga. Y no me gustó, ni las versiones anteriores y menos la de ahora…Peter Jackson por favor, no te caigas de esta manera, ¡no seas tan Valor!

Me gané un Ipod

La vida es generosa conmigo, realmente...cuando me agarra a combos, después me da un dulce regalito...regio no?
Yo soy de las personas que nunca gana nada, ni un tazón en el bingo de Tur Bus, ni la canasta familiar en el colegio, ni el premio a la excelencia, ni siquiera el cachipún (pa que hablar de mi nula capacidad para los deportes que impliquen destreza, cero)...una Looser de tomo y lomo...pero esta realidad ha tomado un giro inesperado...Después de trabajar 6 meses en el Rojo VIP, con 19 personajes lunáticos, entre ellos el caído Pancho Puelma (levantate hombre!), el meloso Dimas, el psicópata de Andrade, el pirómano de Scaramelli, P.I.M.P Navech, entre otros, y además de compartir con un equipo de trabajo que anda por las mismas...Juntos hacemos el psiquiátrico de alta seguridad más creativo, colapsé y renuncié a 15 días del naufragio. Ya, listo, me olvidé de la vida y con ello, de la apuesta que hicimos con el equipo, cuando todos nos queríamos y corriamos por los campos de la mano. Yo aposte por Buddy Richard a ganador. Bueno, en plena cesantía, me dediqué a dormir como perro al sol y a gozar de los placeres que nos entrega la clorofílica madre tierra, hasta que un dia recibo la llamad de RaJael Aravena! contándome la buena nueva: Teresita, habla Rafael, haz ganado un Ipod...osea gané 130 lucas!!! En mi casa mis amigos me miraron, y en un segundo la historia se volvio surrealista ¿Te llama Don Rafael Araneda pa decirte que te ganaste un Ipod? ¡DiaBólica!(comentario de Sofi)...
Y Buah...lo pasé pesimo trabajando la mayoría del tiempo, me estresé, experimenté la acerrucháda de piso (competencia laboral para los que no entienden), sentí pronfunda envidia, impotencia y casi casi que creí que me iba a domesticar para transformarme alegremente en un ente televisivo más...Pero no pasó, renuncié conservando mis valores temblorosos y además me gane un IPOD...diganme si la vida no es generosa, yo la encuentro Total.